La cabina corporal vive un momento de mucha actividad: hay demanda y, sobre todo, un cliente cada vez más informado que valora la experiencia, la coherencia del protocolo y la constancia en el tiempo. Para muchos centros, el reto no es solo “tener un tratamiento”, sino integrar una metodología que se pueda repetir con calidad, se adapte a distintos perfiles y conviva con lo que ya se hace en cabina (manual, drenaje, presoterapia, etc.).
Por eso, cada vez es más habitual recurrir a algo más que un simple aparato profesional para reducir la celulitis, y se busquen tecnologías “multimodales”: equipos que combinan varias acciones en una misma sesión para trabajar sobre distintos objetivos corporales sin planteamientos invasivos.
Qué aporta la combinación de calor + presión + movimiento
Sin entrar en promesas de resultado (porque depende de diagnóstico, constancia y hábitos), la combinación de calor, presión y movimiento suele utilizarse en estética corporal por 3 motivos prácticos:
- Permite adaptar la sesión por zonas y tejidos (no todo el cuerpo responde igual).
- Facilita integrar el equipo dentro de un protocolo (antes o después de la terapia manual, por ejemplo).
- Mejora la percepción de “sesión trabajada” cuando se cuida la técnica y el cierre.
¿Qué nuevas tecnologías podemos incluir en esta categoría?
Muchas tecnologías han surgido y destacado estos últimos años. Una de ellas, quizás la más interesante es Ocarine® se encuadra dentro de este tipo de equipos que trabajan mediante una acción sincronizada de calor + presión + movimiento, orientada a acompañar objetivos frecuentes en cabina corporal, como:
- Mejora del contorno y trabajo sobre zonas con grasa localizada.
- Firmeza y aspecto de la piel.
- Mejora del aspecto de la celulitis y la textura.
La idea operativa detrás de este enfoque es sencilla: contar con una herramienta que permita ajustar parámetros y técnica según el diagnóstico, sin depender de una única finalidad.
Cómo integrar estas tecnologías en cabina
Más allá de la tecnología, lo que suele marcar la diferencia es cómo se integra en la agenda y en el protocolo del centro. En la práctica, muchos profesionales lo plantean como una pieza dentro de un plan, no como “una sesión suelta”. Por ejemplo:
- Combinación con terapia manual (drenaje, remodelante, reafirmante), para personalizar según respuesta del tejido.
- Cierre con presoterapia o drenaje suave, cuando el objetivo es una sensación final de ligereza y “descarga”.
- Convivencia con otras metodologías del centro (cosmética específica, pautas de seguimiento, etc.).
Esta forma de trabajar también ayuda a que el resultado sea más consistente, porque ordena la sesión y estandariza el proceso sin perder personalización.
Aspectos que suelen destacar algunos centros cuando trabajan con equipos de este tipo
Cuando se habla con profesionales sobre este tipo de tecnologías combinadas, suelen aparecer puntos recurrentes (más relacionados con la experiencia y el día a día que con mensajes “de marketing”):
- Versatilidad por objetivos: poder enfocarlo a contorno, firmeza o textura según el caso.
- Confort en sesión: tratamientos que, bien ejecutados, se perciben como agradables y compatibles con planes de varias sesiones.
- Facilidad de uso: cuando el manejo es cómodo y repetible, es más fácil mantener consistencia en agenda.
- Encaje con protocolos existentes: el equipo suma cuando no “obliga” a desmontar la forma de trabajar del centro..
¿Quieres probar estas tecnologías en tu centro?
Si el centro está valorando incorporar un equipo de esta categoría, suele ayudar revisar 3 puntos antes de decidir:
- Qué objetivos se trabajarán más (contorno, firmeza, textura, confort).
- Cómo se integrará en el protocolo (antes/después de manual, duración real, frecuencia).
- Formación y soporte técnico, para asegurar consistencia y seguridad en el uso.
La citada Ocarine®, distribuida por la catalana CINCOS, es una de las opciones que se encuentran en esta línea de tecnologías combinadas; para datos técnicos concretos, conviene remitirse siempre a la documentación del fabricante o distribuidor.





